53 - María Casares a Albert Camus.
La noche del lunes del 3 de enero de 1959, María responde a Albert después de pasar el año nuevo con su padre, habla de lo triste que sentía después de haber estado en una estación de radio donde la había hecho sentir bastante mal, pero en la distancia la correspondencia era algo mantenía unido algo que era poco probable para el resto del mundo, pero al final de la carta le dice a Camus: Te quiero. Ven. Ayúdame a vivir bien. Y protégeme. Entrégate a mí para que me sea posible respaldarte a mi vez. Me quedo pegada a ti. Si alguien decidió tener una correspondencia extensa fueron ellos, no se quedaron con palabra alguna, y pienso que la soledad permite crear correspondencias interminables, pueda que la ausencia sea una forma de crear, las palabras son el fruto del silencio, el no sentir el dejar que la piel permanezca rodeada de nada crea palabras, crea sílabas, letras, pensamiento que van ordenándose, una a una, sin detenerse, pienso en qué pasa con el pensamiento cuando morimos, a dónde va todo esto, las ideas, lo que sirve en esta tierra, donde quedamos, o simplemente se queda todo en ese sitio, donde fue útil para sobrevivir. No se lo que viene, no sé lo que pasara, pero tengo una incertidumbre tan grande en mi vida que no enfrentarme por ahora a la razón que me invade de mucha preguntas, de muchos cuestionamientos en este presente, tres de julio, sin lluvia, a la espera de algo, que desconozco, no sé como terminará todo, pero seguro estoy que este desasosiego me hace vivir bien, pero con la pesadez del firmamento sobre mi espalda.
Te imaginas ir a Mosul, en el norte de Irak, a decirle que serán destruidos por desviarse de el camino correcto, cualquiera diría que estar en Irak en este momento hablando posiblemente en otro idioma, sería una idea poco agradable, ¿Seguirá siendo Ninive un lugar al que nos negamos a ir?, y luego qué piensas de ser tragado por una ballena, en una oscuridad inerte en las profundidades del mar, y pienso que más que ser parte de un pez es saber que de esa oscuridad tan profunda es posible salir. ¿Saldremos de allí? ¿Saldré? no lo sabré en este momento, ni sé cual será la ballena que ha tragado, no puedo diferenciar el vientre de un cetáceo de este cielo de mitad de año. Que innavegable es la vida si te sumerges en las profundidades del mar, como en el amor, la distancia puede ser un mar o un abismo.
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