Gadara.
Cierra los ojos.
Tengo ganas de dormir, háblame suave en la oscuridad de la mañana, que el tiempo es cálido.
Tengo ganas de recordar, pero el cuerpo se niega volver a la memoria donde los perros muerden las imágenes del tacto esporádico que me mantenía a salvo, del temor al vacío, a la muerte, a los animales negros, a las palabras de infancia que olvide al cerrar los ojos.
Tengo el corazón que late, queriendo saltar al mar de la lejana Decápolis.
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