miércoles, 21 de febrero de 2018

21



"Niki vino a verme a principios de año, cuando los días eran todavía húmedos y fríos. Quizá tenía intenciones de quedarse más tiempo, pero mi finca y la calma que allí reinaban la intranquilizaban y, poco tiempo después noté que se sentía ansiosa por volver a su vida en Londres. Oía mis discos de música clásica con impaciencia y hojeaba rápidamente una revista tras otra. La llamaban por teléfono constantemente y entonces ella, con unas ropas muy ceñidas que apretaban su delgada silueta, cruzaba la alfombra cruzando zancadas, asegurándose de cerrar la puerta para que yo no alcanzase a oír la conversación. Al cabo de cinco días, se marchó"


Fragmento de : Pálida luz en las colinas.

Todo debemos volver a nuestra vidas después del sueño, pero hay raíces profundas que fueron palabras que se incrustan en la memoria. No me dejes nunca fueron tus plegarias, siempre fue la suplica. Acá estoy, no te dejaré a pesar de la ruta de los días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario